viernes, 13 de enero de 2012

JOSE CARLOS CAPEL Y LA APUESTA DE MADRID FUSIÓN 2012


José Carlos Capel: "Este año apostamos por los cocineros jóvenes"


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Lleva veinticinco años haciendo crítica gastronómica y otros diez presidiendo Madrid Fusión, el único congreso internacional de gastronomía que consigue lo que parece imposible: reunir, año tras año, a los mejores cocineros actuales de todo el mundo.
Con sus artículos y libros, José Carlos Capel ha conseguido que miles de aficionados disfruten de la cocina y ha dado a conocer las nuevas tendencias a millones de personas que se interesan y divierten con sus sinceras opiniones sobre lo mejor de la cocina actual. Con Madrid Fusión ha lanzado al estrellato a numerosos chefs, hoy en día situados en primera línea -como René Redzepi o Gastón Acurio-. Este año, coincidiendo con el décimo aniversario de este prestigioso congreso -que se celebrará del 24 al 26 de enero-, lo tiene claro: "Apostamos por los jóvenes, hay que abrir puertas a la gente nueva".
Economista de carrera, arquitecto frustrado por no saber dibujar y, sin embargo, crítico gastronómico durante casi 25 años...

Yo trabajaba con mi padre en una empresa de la familia y me aburría muchísimo. Mi mujer es de Huelva y por aquel entonces, yo iba al Rocío y sabía cosas. Un amigo, Paco López Canís, director de la revista Club de Gourmets, me propuso escribir algunos artículos sobre ‘la gastronomía a caballo’. Ese fue el inicio y mi perdición. A partir de ahí, estuve una serie de años colaborando en Club de Gourmets, luego empecé a escribir libros y cuando llevaba unos cuantos, hace ya 22 ó 23 años, me propusieron ocuparme de la crítica gastronómica de El País. Y así hasta ahora, esa es más o menos la historia.

En este tiempo, ¿es posible que hayas hecho más feliz a la gente por tus consejos gastronómicos que si les hubieras hecho un buen plan de pensiones o una bonita casa?

Hombre, sé que hay gente a la que le gusta la literatura gastronómica y que se divierte leyendo las críticas, no solo las mías, me imagino que todas. En ese sentido, la verdad es que me satisface contribuir al bienestar de la gente. Pero no es nada sencillo porque para hablar bien de un sitio tienes que haber comido mal en cuatro o cinco.

De cada cinco establecimientos que visitas te vale uno, por lo menos en mi caso. Buscas y de hecho vas a restaurantes en los que comes bien, pero no valen para hacer una crítica, porque no tienen nada especial que contar, no hay nada extraordinario o llamativo ni por el precio, ni por la originalidad de la cocina, ni por nada. No es fácil encontrar algo verdaderamente original.
"Para hablar bien de un sitio tienes que haber comido mal en cuatro o cinco". No es fácil encontrar algo verdaderamente original"


Presides Madrid Fusión desde sus inicios, ¿qué recuerdas de esos primeros pasos?
Fui uno de los promotores. En aquel momento llegamos a un acuerdo con Manuel Quintanero, que era amigo nuestro -y sigue siendo amigo y socio- que tenía la revista Restauradores, también con la redactora jefe, Lourdes Plana, que ahora es la directora de Madrid Fusión y con mis hermanas, que también estaban en el equipo. Esos somos los socios. 
Arrancamos y todo fue muy bonito, porque tuvimos que pensar qué nombre le poníamos, qué estaba de moda en aquel momento, cuál era el logotipo que queríamos... Y como lo que pretendíamos era fusionar las culturas de oriente y occidente, después de varias pruebas, se nos ocurrió representar medio tenedor con un palillo: un logo muy moderno que tuvo mucho éxito.
Sobre todo conceptualmente, si nos atenemos al éxito que luego ha alcanzado el término 'Fusión'...

Sí, porque sintetizaba en un concepto muy elemental lo que queríamos representar. Y no andábamos desencaminados, porque actualmente, en 2012, hay varias tendencias de cocina, pero, en cualquier caso, la fusión funciona y es una constante. Vayas donde vayas y hagas lo que hagas, la encuentras.
La comida familiar es de fusión. Ves un carrito de la compra en Carrefour y estás viendo lo que comen las familias. Se llevan los nachos y las tortillas mexicanas para meterles a los niños el pisto manchego, porque es la única forma de que se coman las verduras, haciéndoles una especie de burrito o bocadillo con las tortillas. Más fusión que esa no puede haber en la vida diaria de las personas. Y de esos hay mil casos parecidos: quién iba a pensar hace años en comerse un yogur griego y ahora es cotidiano, ya se le llama así a todo yogur que contenga un porcentaje de grasa superior. 
Por cierto, de todo esto que hablamos, hace ya diez años...

Hace justo diez años que decidimos hacer el congreso. El primer año fue algo complicado, porque nadie sabía lo que era eso y no nos hacían demasiado caso. Y ahora vuelve a ser complicado por la situación económica tan compleja que vivimos y por el volumen que ha adquirido, con una gran resonancia internacional. Aunque por otro lado, cuando viajas fuera -que estamos todo el año buscando cocineros- te gusta ver que el nombre de Madrid Fusión ha dado la vuelta al mundo. La verdad es que esa es la mayor satisfacción.
"Ves un carrito de la compra en Carrefour y estás viendo cocina de fusión"

¿Cómo se consigue reunir a los mejores del mundo?
Bueno, no siempre. Este año hemos apostado por los jóvenes, por la generación de nuevos talentos, gente de menos de 35 años, porque creemos que hay que ayudar y abrir puertas. Ya hemos hecho mucho por los de siempre, ya están encumbrados y hay que abrir horizontes a la gente nueva.

Cuando empezamos el primer Madrid Fusión, fui a hablar con Ferran Adrià y le pregunté: "Vamos a montar un congreso, ¿qué te parece que hagamos?"; y Ferràn dijo: "Debes invitar a Charle Trottier de Chicago y a Tetsuya Wakuda, que está en Sidney. Si estos dicen que sí, el congreso está armado". Y para nuestra sorpresa, hicimos la invitación en junio y a los 15 días teníamos la respuesta afirmativa de los dos.
Todo lo demás, que parecía muy difícil, en realidad fue fácil. Porque reunimos por primera vez a los fundadores de la Nouvelle Cuisine, dimos un homenaje a Paul Bocuse, Pierre Troisgros, Michel Guérard y varias estrellas francesas, de modo que reunimos en Madrid, de golpe y sin darnos cuenta, a 25 ó 26 estrellas Michelín, que en aquel momento era un acontecimiento. La gente se preguntaba, ¿quiénes son los que han conseguido este trallazo? También la televisión nos acompañó siempre, aunque al principio con ciertas reticencias. En la primera edición, el Ayuntamiento de Madrid no se lo tomó muy en serio. Nos hicieron caso, por supuesto, nos trataron muy bien, pero fue Gallardón cuando llegó quien vio clarísimo que esto suponía algo importante para la ciudad y no dejó de asistir después a las inauguraciones y actos destacados.
¿Qué criterio se aplica para seleccionar a los ponentes?. ¿Reconocimientos, potencial, originalidad de las propuestas, fuerza mediática...? 

No. Nosotros viajamos por todo el mundo, leemos -claro, es mi profesión- y vemos las novedades que surgen en todos los sitios: restaurantes con pubs, restaurantes efímeros que aparecen y desaparecen que ahora están de moda en Londres… Así te das cuenta de lo que va a ser una tendencia, está clarísimo.

Por otro lado, invitamos a un país, pero ahora es más difícil. En 10 años hemos invitado a todo el mundo ya, ¿qué país queda que tenga interés?. Este año vimos que Corea no había sido invitado nunca y que tiene la cocina de los fermentados, los kimchi, que es como el chucrut alemán, pero con fermentaciones y salsas con 8 ó 10 años, como si fueran añadas. Es una cosa inédita, por eso hemos invitado a Corea.

También hay mucha gente que nos manda información y nos ofrece sugerencias. Muchas las desestimamos porque no creemos que tengan entidad y otras las desenterramos nosotros de debajo de las piedras. Si se trata de encontrar tendencias de modelos de negocios, entonces Londres y Nueva York, allí está todo. Si hay que encontrar cocinas exóticas, Asia; pero para cocina ultra-moderna, Hong Kong, Japón o Singapur, que fue país invitado el año pasado junto con Flandes.
Y es que nos anticipamos –o eso creo- a las tendencias, o bien las creamos. Ahora todo el mundo habla de Singapur, que ya fue país invitado el año pasado, a Japón le invitamos hace seis años y Perú estuvo con nosotros en la segunda edición y entonces la gente se preguntaba: ¿quién es Perú para que tenga este interés? Pues un bombazo gastronómicamente hablando, que no sería tan conocido si no hubiéramos lanzado a Gastón Acurio aquí, en Madrid Fusión. Y René Redzepi, el primer cocinero del mundo, es muy bueno, por supuesto, pero él mismo reconoce que hubo un antes y un después en su trayectoria cuando se subió al escenario de Madrid Fusión. ¿Cuál es la razón? Pues que hay más de 300 periodistas internacionales que relatan y dejan constancia de lo que ven, por eso tiene tanta importancia para ellos, por la repercusión que el congreso tiene en el mundo.
"René Redzepi reconoce que hubo un antes y un después en su trayectoria cuando se subió al escenario de Madrid Fusión"


jose_carlos_capel_2Porque, hoy en día, ¿se podría considerar que Madrid Fusión se ha posicionado como el primer Congreso de gastronomía del mundo?

Eso yo no lo puedo juzgar, lo tendrán que decir otros, pero tampoco lo queremos ser. No queremos ser ni el primero, ni el segundo. Queremos hacer las cosas bien -que nos cuesta mucho trabajo- y lo que salga lo valora la gente. Es la satisfacción personal lo que está en juego, el placer de las cosas bien hechas, que es lo que intentamos y no sé si conseguimos, porque esto es dificilísimo y en la situación económica que tenemos ahora mucho más.
En un país como España es muy difícil armar un congreso de esta envergadura. No hay patrocinadores oficiales. La gente cree que los tenemos, pero aparte de la solidaridad del Ayuntamiento, no existe dinero oficial en Madrid Fusión, todos son patrocinadores particulares. Vivimos de las empresas a las que les interesa estar presentes porque saben que hay una baza crítica en el mundo de la hostelería, un escaparate para mostrar lo que ellos ofrecen o quieren dar a conocer.
A juzgar por la cantidad de eventos de este tipo que se convocan anualmente, no solo a nivel nacional sino autonómico y casi regional, ¿les va a quedar tiempo a los chefs para cocinar entre conferencia y conferencia?

Hoy en día no hay ningún trabajo que se pueda hacer bien si no es en equipo y los restaurantes que tienen verdadera solvencia cuentan con equipos muy sólidos. Eso permite al jefe de cocina, al patrón, desaparecer en salidas esporádicas. Ahora es muy difícil encontrar a los jefes de cocina, a los propietarios, en su sitio, porque todos están requeridos para cosas de todo tipo. Su trabajo ya no está solo en el restaurante, sino fuera, explicando su cocina, dando cursillos, es así. Hay muy pocos cocineros que estén en su puesto de trabajo 8 ó 10 horas diarias. Pero yo no entro a juzgarlo, si tienes una brigada potente y bien formada, la cocina puede ser igualmente buena.

¿Con qué novedades contará Madrid Fusión 2012 respecto a ediciones anteriores? 

Este año tenemos, por un lado el Congreso, que son tres días, y por otro el Gastrofestival, que son quince días en toda la ciudad e implica a galerías de arte, teatros, cines, museos, etc.; todo apoyado directamente por el Ayuntamiento porque considera que es bueno para atraer turistas a la ciudad.

El lema central del congreso es 'Las puertas del futuro', y luego tiene cinco temas básicos: 'La Tierra, nuestra despensa', que es la nueva cocina de proximidad; 'Tendencias', donde todo son caras jóvenes, las nuevas generaciones; 'Técnicas', que las consideramos fundamentales; 'Gestión a bajo coste' y 'Dulce Fusión'.
En el apartado de 'Técnicas' este año hay un trallazo: Nathan Myhrvold, ex socio de Bill Gates, fundador de Microsoft, estuvo con Stephen Hawking en Harvard estudiando los agujeros negros… Es un físico nuclear con una fortuna espectacular -viene a Madrid Fusión con su avión privado- que se retira y se dedica a estudiar cocina, en Seattle, acompañado de 20 cocineros, de los que el que menos formación tiene son 3 ó 4 carreras universitarias: físico-químicos nucleares, biólogos, expertos en estética… Como resultado ha escrito un libro, The Modernist Cuisine (La Cocina Modernista), que es antológico. Un repaso a todas las técnicas del mundo, de todo lo que se ha hecho hasta ahora. En el congreso va a tener una hora de intervención en el escenario, que no se puede perder uno por nada del mundo. Es alucinante lo de este hombre.
"Entre las técnicas este año hay un trallazo: Nathan Myhrvold, ex socio de Bill Gates. Es alucinante lo de este hombre"

¿Cómo logras equilibrar sin interferencias tu labor al frente de Madrid Fusión con tu ocupación habitual de crítico gastronómico? ¿No tienes a veces la sensación de tener que actuar como juez y parte?

La verdad es que nunca he tenido ningún problema. Con la crítica intento ser sincero conmigo mismo, decir mi verdad, lo que yo veo y creo. La selección de cocineros es otro tema, porque nos fijamos en los que están marcando tendencia, los que tienen cosas que contar, o en quienes son importantes desde un punto de vista técnico o conceptual. Son trabajos completamente independientes.
Es como una bola que da vueltas y no te fijas en el entorno que te rodea, sino que tratas de ver las tendencias. Este año, por ejemplo, en Madrid Fusión hay más cocineros extranjeros que españoles, aunque parezca una paradoja. Y pocos madrileños, dos o tres, un gallego, uno o dos asturianos y otros dos o tres de Barcelona.
Pero el congreso son tres días y no se puede incluir todo. No hacemos un congreso para satisfacer a nadie, ni para quedar bien con una Comunidad Autónoma en concreto, ni con la ciudad en la que se hace, ni con un cocinero en particular. Intentamos hacer un congreso con un programa que sea atractivo, que marque tendencia y refleje lo que está pasando en el mundo. Caiga quien caiga y sea por donde sea que vengan los tiros.

De modo que, a la hora de comparar todo eso con la crítica que yo pueda hacer de restaurantes, resulta que son mundos distantes que a veces tienen puntos de coincidencia, pero muy pocos.
"Hay una lista de unos 30 ó 35 cocineros españoles que se podría definir como La Armada Gastronómica Invencible"

De la nueva y excelente generación de cocineros que tenemos en España actualmente, ¿quiénes llevan más papeletas para sustituir a los Adriá, Arzak, Berasategui, Subijana, etc?

Hay un triunvirato clarísimo que se puede aumentar a cinco o seis: Joan Roca, Quique Dacosta y Luis Andoni Aduriz. E inmediatamente detrás de ellos hay una lista muy grande de unos 30 ó 35 cocineros a los que se podría definir como 'La Armada Gastronómica Invencible', cocineros con una preparación y una solidez técnica tremenda.

En Galicia está Javier Olleros, del Culler de Pau; en el País Vasco, Josean Alija de Nerua; en Andalucía, Ángel León con Aponiente; en Castilla y León, mi favorito es Miguel Ángel de la Cruz de la Botica de Matapozuelos. En todos los sitios hay alguno, la Comunidad Valenciana es una mina, una de las regiones más prometedoras ahora mismo; la posición de Cataluña es fantástica  y en Madrid tienes, por el sur, a Rodrigo de la Calle con sus vegetales. En el centro está David Muñoz, que es un crack mundial, nadie hace la cocina de fusión como él, que se pasa 12 ó 14 horas diarias trabajando y hace una cocina que hay que haber ido a Asia y a Latinoamérica, juntar ambas cosas y pasarlas por el filtro occidental. El resultado es algo de lo que no hay nada igual en el mundo.

España está plagada de grandísimos cocineros. Nosotros damos todos los años el premio de 'Restaurante Revelación' y el que lo gana, salvo alguna excepción, al año siguiente le conceden la estrella Michelin y se vuelve famoso. Y no es solo por Madrid Fusión, sino porque es bueno de verdad.
No puedo dejar de mencionar -y esto es fundamental- a quienes han formado a los grandes cocineros actuales en España. Dos cabezas importantísimas que son Martín Berasategui y Ferran Adrià. Adrià ha creado cocineros pensadores, muy técnicos, y Martín Berasategui cocineros de verdad, la mejor escuela de cocina de España está en Lasarte, en el restaurante de Berasategui. Hay una legión de grandes tipos que han salido todos de Martín. Es un profesional como la copa de un pino y tiene mucho mérito. Es una máquina. Con todos los restaurantes que tiene y encima hace 30 kilómetros diarios andando, se va al monte a las seis de la mañana… es una mala bestia. ¡Joder con el Martintxo! Es tremendo.
"No puedo dejar de mencionar a quienes han formado a los grandes cocineros actuales en España, dos cabezas importantísimas: Martín Berasategui y Ferran Adrià"

¿Hacia dónde van las nuevas tendencias en cocina? Por las últimas estrellas, soles, designaciones de S.Pellegrino e incluso preferencias del público, ¿no parece que esté virando hacia lo 'eco', el producto de temporada, los alimentos de cercanía, Km 0… en detrimento de la famosa cocina de vanguardia?

Hay una corriente, en la que podría entrar también la gastrobotánica, basada en el respeto a la naturaleza, una corriente muy naturalista, neo-vegetariana, en la que el cocinero recoge los frutos de la tierra por sí mismo, no solo setas sino raíces, tubérculos, piñas de los árboles, algas del mar… pero todo eso es muy minoritario. A la hora de alimentar a un país o a una comunidad, es como una broma. La gran industria es el rodillo, la globalización. ¿Cuánto trigo y maíz transgénico estamos consumiendo? Pues la mayoría.
Todo este tipo de mensajes son preciosos, a mí me gustan y todos los apoyamos, pero a la hora de la verdad, cuando llega el momento de dar de comer a los animales que están en el campo, les dan maíz y piensos transgénicos producidos en Australia, en Argentina o en Estados Unidos. Y estamos como para poner reparos y exquisiteces, la gente tiene que vivir y lo mejor posible, comer de todo y que nadie pase hambre. 
¿Qué opinas de las segundas marcas, los locales low cost que actualmente se están poniendo tan de moda entre los cocineros de primera línea?

Que son una necesidad, una cuestión de supervivencia. No se puede vivir si no tienes ingresos de otra manera y los restaurantes de primera línea o hacen eso o tienen bodas, banquetes y bautizos que les generen ingresos importantes para mantener su primera marca. El fenómeno se repite procedente de otros campos, como la moda: de primera marca, Channel y luego, el pret a porter, una especie de Zara. Hay que tener un Zara para mantener un Channel, si no, es imposible.

Todo esto empezó con la crisis de 1988, cuando comenzaron a aparecer los primeros bares regentados por grandes cocineros, algo entonces era algo muy sorprendente. Yo inventé la palabra 'gastrobar'. En un Madrid Fusión hicimos un final de fiesta en el que reunimos a todos los cocineros con estrellas que habían montado bares y le pusimos ese nombre. Tampoco inventé nada, estaba en Londres y allí la guía Time Out les llamaba 'gastropub' y lo que hice fue copiar la palabra a gastrobar, que luego ha hecho fortuna, está hasta en Wikipedia y aunque es mía la ha registrado la Federación Española de Hostelería.

Pero ya se ha desvirtuado por completo la palabra, no es lo que en su origen quería representar, un bar regentado por un cocinero de prestigio. Ahora ya cualquier persona normal que pone un bar y tiene aspiraciones le llama gastrobar. Pero bueno, esto pasa y con el tiempo desaparecerá.
"Mi madre me preguntaba lo que quería comer y yo siempre le decía lo mismo: 'tortilla de patatas, croquetas y albóndigas'. Ha pasado el tiempo y sigo casi igual"

Tus gustos personales en la cocina, ¿por dónde van? Si ahora en lugar de estar aquí sentado conmigo pudieras estar en la mesa de cualquier restaurante del mundo, ¿qué elegirías?

Tengo la suerte de que me gusta todo, mi paladar está muy abierto a todos los gustos y todos los sabores. Me gusta la cocina tradicional española a rabiar. Mi plato favorito, lo que más me gusta, es la tortilla de patatas. Mi madre me preguntaba qué quería comer y yo siempre le decía lo mismo: tortilla de patatas, croquetas y albóndigas. Ha pasado el tiempo y sigo casi igual.

Pero aparte de eso, me fascina la cocina del sudeste asiático: los platos japoneses interpretados y evolucionados, la cocina china cuando es buena... y Latinoamérica. También me encanta lo que hay por el norte de Europa. En definitiva, me da igual una cocina avanzadísima o popular, me siento muy a gusto con la cocina popular, confortable, como todo el mundo, pero sin embargo he apoyado mucho la cocina de vanguardia, que ahora parece que no está de moda, aunque que a mí me sigue gustando mucho.

Al día de hoy van ya cerca de 50 libros, miles de artículos periodísticos… ¿has tocado o tienes intención de tocar también otros medios como TV o radio?

Nunca he hecho radio de una manera continuada, nunca me lo han propuesto y tampoco he tenido oportunidad. Televisión tampoco. Podría ser, pero ya, lo que me faltaba, encima del trabajo que tengo, me moriría, ya no puedo más. A mí lo que me mata son las críticas y el blog de El País al que hay que alimentar cada dos o tres días con algún tema que tenga interés.
Mi madre decía una frase que la tengo siempre muy presente: "La vida no es una estación de destino, sino una forma de viajar". Y es verdad, no vamos a ningún lado. Vamos al cementerio. Y, puestos a viajar, a mí lo que me gusta es este rato divertido que estoy pasando ahora charlando contigo, el huevo frito que me coma esta noche… eso es la vida. Para mí no hay más. "Que nada ni nadie nos quite la sonrisa", ese sería el lema. Sobre todo ahora que ves a la gente cada vez más crispada y preocupada con la crisis, con la situación del país. Habría que relativizarlo todo un poco para poder salir adelante.

sábado, 7 de enero de 2012

CAVIAR AMAZÓNICO: HUEVERA DE CARACHAMA, LAS PEPITAS DE ORO DE LA GASTRONOMÍA PERUANA


CAVIAR AMAZÓNICO: HUEVERA DE CARACHAMA, LAS PEPITAS DE ORO DE LA GASTRONOMÍA PERUANA

La sabrosa huevera de Carachama, pez amazónico de río, podría convertirse en los próximos años en un cotizado caviar de alta calidad, afirmó el reconocido chef nacional, Pedro Miguel Schiaffino, al destacar la importancia de darle mayor difusión a este manjar.
Resaltó que los huevos frescos de este pez oriundo de la selva amazónica peruana tienen gran potencial para equiparar el nivel de los mejores caviares del mundo, pues posee un especial sabor que resalta en el paladar, además es muy versátil.
“A veces no somos conscientes del alto valor que puede tener (la carachama) y todo su potencial como el gran producto que es. Puede que sea un pez poco agraciado y ese prejuicio no le ayuda mucho, porque todo entra por los ojos”, manifestó Schiaffino.
Carachama significa “sin costillas” y este pescado escamoso de cuerpo gris amarronado debe su nombre a la ausencia de costillas tras la sexta vértebra central.
Schiaffino refirió que existe una amplia variedad de peces de río y de mar que aún nos falta descubrir, sin distinción de su hábitat, pues cada uno tiene su propia personalidad, e incluso puede preparase un buen cebiche con pez de río, comentó.
“Tenemos unas dos mil 500 especies, de las cuales entre 400 y 500 son comestibles, pero solo comemos entre 30 y 40”, apuntó.

MARIBONA: ¡QUE BIEN SE COME EN LIMA!, ¡QUE NIVEL DE COCINEROS Y RESTAURANTES!


Qué bien se come en Lima

Carlos Maribona - Gastronomía
21 de septiembre de 2011
Ceviche clásico La Mar.jpg
Pulpo al carbón de maíz morado. Central.jpg
¡Qué bien se come en Lima! ¡Qué nivel de cocina, de cocineros y de restaurantes! Si de mi primera visita volví muy impresionado, de esta segunda, pese a tener ya una buena idea de lo que me iba a encontrar, he regresado aún más. Y eso que las limitaciones de tiempo, y el hecho de tener que seguir las reuniones del G9 y recorrer varias veces la feria Mistura (algo de lo que no me arrepiento en absoluto, porque vale mucho la pena), han impedido que pudiera visitar más sitios. Así que algunos en los que ya había estado en mi primer viaje y que me gustaron mucho como RAFAEL, TOSHIRO o el semiclandestino huarique CHEF WONG, donde Javier Wong hace los mejores ceviches que he tomado nunca, se han quedado fuera muy a mi pesar. También un nikkei emergente como MAIDO. En algún caso, como el de FIESTA, con su cocina norteña, simplemente pasé porque días más tarde visitaba la casa madre en Chiclayo. Aún así, la experiencia ha sido completa y, por encima de todo, muy satisfactoria. Me gusta cómo los cocineros peruanos saben adaptar sus productos (variados y excepcionales) y su recetario tradicional a los tiempos actuales. Me gusta cómo cocinan y los puntos que dan a los platos. Me gusta la estética de las presentaciones. Me gusta cómo están montados los buenos restaurantes en Lima, modernos, elegantes, acogedores. Me gusta que todos tengan una amplia barra en la entrada donde se prepara buena coctelería, especialmente a base de pisco, y que todas las comidas empiecen con alguna de esas combinaciones. Me gusta el servicio de sala limeño, amable, siempre sonriente, profesional. Me gusta comer en Lima.
Como la relación es larga, me limito a unos breves apuntes sobre cada uno de los sitios visitados, por orden cronológico para no establecer diferencias. Si alguien quiere ampliación sobre cualquiera de ellos, no tiene más que pedirla.
CEVICHERÍA LA MAR. Si sólo tienen una bala en Lima, dispárenla aquí. En su carta, un compendio de la cocina más tradicional peruana bien puesta al día por Gastón Acurio y su equipo. Desde el despliegue inicial de impecables y frescas salsas de rocoto, de ají amarillo o huacatay, y siguiendo por unos ceviches de altísimo nivel: el clásico de lenguado; de camarón  crudo con leche de tigre al coral; nikkei, de atún con tamarindo y sésamo; chifa, con salsa wonton y su toque agridulce; de conchas blancas (vieiras); o chalaco (al estilo de El Callao) con pulpo, almejas y calamares fritos encima (el menos logrado de todos). Por supuesto, tiraditos, entre los que sobresalen el de pejerrey (que recuerda al boquerón) con leche de tigre al ají amarillo y ají limo, y el laqueado de atún en tataki con salsa de tumbo (fruta andina). Y causas: causa-sushi de cóctel de camarones; de pulpa de cangrejo, de pejerrey con salsa criolla; de pulpo con pesto... Si no van a ir a la costa norte prueben también el cangrejo popeye reventado en salsa de ajo. Y guarden sitio para la plancha anticuchera de pulpo y calamares, o para sopas como el delicado chupe de camarón, con leche, huevo y esas habas tan habituales en Perú que llaman pallares, o como el aguadito de langosta. Un festival de sabores, de sensaciones, de disfrute gastronómico. Para repetir en cada visita
CALA. En la misma orilla del Pacífico, en Barranco, muy concurrido. Para mi gusto, un escalón por debajo del resto de visitados en este viaje, lo que no quiere decir que comiera mal. Un servicio amable aunque algo lento y despistado. Cocina tradicional con toques modernos.  Tomamos un menú variado en el que destacaron la degustación de ceviches (tres cucharillas con diferentes tipos), un pejerrey rebozado, la causa limeña con mero crocante, o un buen arroz con pato con pallares verdes y salsa criolla. Nada mal los postres (los limeños son muy golosos), entre ellos un crocante de suspiro de limeña con chirimoya o el tiramisú de lúcuma.
MARAS. Este es el restaurante de Rafael Piqueras en el nuevo hotel Westin, en San Isidro, el más alto de la ciudad, del que es chef ejecutivo. Uno de los pioneros de la nueva cocina andina, se hizo célebre en FUSIÓN, restaurante ya desaparecido, donde le conocí en el anterior viaje. Mi amigo Ignacio Medina, el periodista español que mejor conoce Perú, siempre dice que es el más talentoso de los cocineros limeños pero le falta dar el salto definitivo. En este caso no comimos en su restaurante, pero nos sirvió el cóctel el día de la reunión del G9. Todo tradicional pero todo de mucho nivel: estupendo ceviche de lenguado, muy buen tiradito de pejerrey, varias causas espléndidas, chupe de camarón, bacalao marinado... Y postres a tono incluida la refrescante copa de chirimoya.
MAYTA. El restaurante del joven Jaime Pesaque, orgulloso de su stage en EL CELLER DE CAN ROCA. Gran despliegue de piscos (y de cócteles hechos con ellos) en la barra de la entrada, donde también se puede picar algo ligero. En sus platos aplica técnicas muy modernas a productos peruanos, fundamentalmente andinos y algunos amazónicos. De su menú, notables el ceviche "evolución" con bonito, aguacate y cushuro (un alga que se encuentra en lagos a 3.000 metros de altura y que se conoce como caviar andino), y el cuy a baja temperatura (hecho en ronner) con un tamal de garbanzos y chorizo. Lo más flojo, una trucha gigante de piscifactoría de Cuzco, sin apenas sabor, anulada por una buena emulsión de alcachofas y sacha inchi (semilla amazónica).
EL SALÓN DE LA FELICIDAD. Uno de los chifas (chino-peruanos) más populares de Lima, situado en el corazón del barrio chino. Los domingos es costumbre que la gente acuda a estos restaurantes a desayunar a modo de contundente brunch. Me gustaron especialmente una glutinosa pasta de arroz al vapor rellena de carne; diversos dim sum como los siu mai de cerdo o el wonton de verduras; el pato al melocotón; las bolitas de carne de ternera, y especialmente el arroz chaufa, uno de los grandes platos de la cocina chifa.
ASTRID&GASTÓN. Otra de las referencias de la ciudad. Muy por encima del modelo que ha exportado al mundo ya que aquí se practica una cocina creativa inspirada en lo popular, en lo que se come en la calle, con gran técnica y muchas dosis de humor en los enunciados. Gastón Acurio preparó para sus amigos del G9 y algunos invitados un menú espectacular, demasiado largo incluso, en el que todo fue un disfrute. Un repaso completo a toda la riqueza de productos del Perú.  Sólo les reseño algunos platos. El pulpo al cilindro, que recupera una preparación callejera de pulpo ahumado y la lleva a la alta cocina con aceitunas botija, puré de papas y alcaparras, con ligero fondo picante, un platazo. El cuy "disfrazado de chino", preparado de tal forma que uno cree estar comiendo pato al estilo pequinés, en láminas deshuesadas y crujientes, sobre unas crepes de maíz morado y salsa rocoto, y con una salsa chifera de nabos, pepinillos y zanahorias encurtidas. El erizo "de vacaciones", que se prepara con productos andinos y amazónicos (el erizo viaja desde la costa al interior del país) como el ají charapita (unas bolitas muy picantes) o el cushuro o caviar andino, con extraordinaria textura. Las papas con bistec ("y no bistec con papas"), unos cilindros de diferentes patatas rellenos con diferentes ajíes, y la carne simplemente como guarnición. O el sobresaliente chairo, un caldo andino hecho con cabeza de cordero, distintos tipos de quinoas, trigo y hierbas andinas y la carne del animal. De lujo.
CENTRAL. La mayor sorpresa del viaje. No había oído apenas hablar de este restaurante en Miraflores y al final ha sido uno de los sitios donde mejor he comido en una ciudad donde el nivel es muy alto. Gran cocina la de Virgilio Martínez, apoyado por su novia, Pía León, muy ilusionada porque en breve viajará a España para hacer un stage en EL CELLER DE CAN ROCA (como ven este es el restaurante de referencia ahora para los cocineros de aquellas tierras). Ingredientes peruanos y técnicas muy modernas que dan como resultado unos platos de gran limpieza, ligeros y cargados de sabor, en los que el producto principal se acompaña perfectamente con diversos complementos que lo resaltan. Virgilio abrió el ASTRID&GASTÓN de Madrid para irse luego una temporada a CAN FABES con Santi Santamaría. Ha pasado también por Singapur y otros países de Asia. Central tiene una de las mejores bodegas que he visto en Lima y a un sumiller muy competente cuyo nombre siento no haber anotado. Además, detalles como poner aceite Castillo de Canena en las mesas (el aceite español es caro en Perú), unos maravillosos panes de hoja de coca y de ají amarillo, o infusiones para rematar la comida que prepara la hermana de Virgilio. Todo estaba bueno: la concha de Bahía Paracas con leche de tigre de cocona; el atún confitado con emulsión de lima a modo de tiradito; el pulpo al carbón de maíz morado con lentejas y salsa de aceitunas y mostaza; el paiche (un pescado amazónico de enorme tamaño que también he probado en Brasil) con una impresionante salsa XO rebajada con cebolla y un caldo de hierba luisa; el cachete (carrillera) de cerdo con sauco, uva, puré de arracacha (un tubérculo) y tomate relleno de hierbas andinas; o una tierna y sabrosa pierna de cabrito deshuesada (hecha también en ronner), con papas huayro y diversos ajíes. Incluso los postres fueron de gran nivel: gulab jamun, una esfera de leche cocinada en agua de rosas con taperiba (una fruta amazónica también conocida como mango-ciruelo) y yogur; y otra esfera, esta de cacao, rellena de chirimoya sobre un parfait de mandarina. Inmejorable impresión.
MALABAR. Otro de los grandes de Lima. Pedro Miguel Schiaffino sigue trabajando sobre el producto amazónico, aunque ha ampliado su abanico al resto del Perú. El nivel sigue siendo el mismo que en mi anterior visita, cuando fue uno de los restaurantes que más me gustó. Noche complicada para él que en la mesa de al lado de la nuestra  tenía a Ferrán Adriá y a Gastón Acurio con Luis García y sus mujeres. Espléndidos aperitivos como el patacón con cecina y cilantro o la corteza de chocolate con aceite y sal. Seguimos con un tai dai de pescado teñido con hairanpo (una semilla andina) con jugo de tumbo. Excepcional luego un tiradito de conchas con coshuro esferificado. Y dos buenos pescados amazónicos: maparate y paiche (de piscifactoría) con puré de aguaje (fruta tropical), ensalada de chonta (palmito) y salsa de chorizo amazónico. Como carne, rabo encendido, que hace honor a su nombre: un guiso de rabo de vacuno con una potente salsa de ajíes. Estupendo. Manzana confitada y una combinación de chirimoya y chocolate amargo, pusieron punto final a una muy buena cena y a mi estancia en Lima. Todavía hubo tiempo para una visita al norte de Perú, pero esa queda para el próximo post.
Fotografías de Paola Flores/Promperú: Ceviche clásico de lenguado (La Mar) y pulpo al carbón de maíz morado (Central)
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